martes, 19 de abril de 2011

DEBERES Y DERECHOS DEL NIÑO






Derechos y Deberes del niñoLa familia es un grupo de personas que se respeta y ama. La familia puede estar formada por el papá, la mamá, los hermanos, abuelos y abuelas, tíos y tías, primos y primas y por supuesto por ti.

Derechos: son libertades individuales o sociales garantizados por la máxima ley, con el fin de brindar protección y seguridad a todos los ciudadanos. En nuestro país, estos derechos están en la Constitución Nacional. Deberes: son reglas, leyes y normas que regulan nuestra convivencia en la sociedad.


Todos los miembros de una sociedad niños, jóvenes adultos y ancianos, hombres y mujeres, tenemos obligaciones para cumplir, al igual que libertades para exigir. En nuestro hogar, escuela, barrio, urbanización, ciudad, a cada instante de nuestra vida tenemos oportunidad de ejercitar nuestros deberes y hacer valer nuestros derechos.
Los Derechos del niño Venezolano:Fueron aprobados por el Congreso Nacional de la República en el año de 1980. Estos derechos tienen como finalidad que los niños vivan en condiciones adecuadas, y así tener un buen desarrollo biológico, físico, mental y social. La Ley Tutelar del Menor, contiene un conjunto de artículos con el fin de dar protección al menor venezolano.
Esta ley ratifica la Declaración Universal de los Derechos del Niño, aprobada en la Convención de Ginebra en el año de 1924. Esta ley considera que todo niño debe gozar de todos los derechos sin distinción de raza, religión, clase social, color, nacionalidad, idioma o sexo. Estas dos leyes se hicieron para brindarle protección todo niño.
¿Quiénes se aseguran que se cumplan estas leyes?
Existen Organismos en el ámbito mundial al igual que en nuestro país, que se encargan de hacer cumplir estas leyes, para proteger al menor.


UNICEF, es la única organización de las Naciones Unidas dedicada exclusivamente a los niños. Trabaja en los países en vía de desarrollo junto con otros organismos de las Naciones Unidas, gobiernos y organizaciones no gubernamentales (ONG). Su objetivo es aliviar el sufrimiento de los niños por medio de servicios en las comunidades, en sectores tales como la atención a la salud, la educación básica y el abastecimiento de agua potable y saneamiento.



INAMEl Instituto Nacional del Menor (INAM), es un organismo venezolano de protección, asistencia y tratamiento de los menores que se encuentran en situación irregular. También se encarga de ejecutar la política de infancia, juventud y familia, en la prevención de situaciones que afectan al menor y a la familia según el Plan General de Protección y Desarrollo Social de la Infancia, la Juventud y la Familia.
Existen innumerables derechos que amparan y protegen a los niños, conocer los más importantes te ayudará exigir su cumplimiento.
DERECHOS DEL NIÑO VENEZOLANO • Conocer a tus padres
• Ser alimentado, asistido y protegido hasta tu total desarrollo.
• No ser explotado ni maltratado física ni mentalmente.

• Ser amparado y defendido por la ley.
• No ser considerado delincuente.
• La libertad.
• No ser tratado con calificativos humillantes ni a discriminación alguna.
Es importante recordar que deberes y derechos van juntos, los demás también tienen derechos que debemos respetar. Como venezolanos tenemos una cantidad de deberes que cumplir para asegurar una convivencia sana en nuestra nación.
Deberes para con nuestra patria:
• Honrar y Respetar la Bandera
• Honrar y respetar el Escudo
• Honrar y respetar el Himno Nacional
• Amar a la Patria

Deberes con nuestra comunidad:
• Colaborar en el mantenimiento de las buenas condiciones de los servicios públicos tales como el teléfono, el transporte y otros. Evitar rayar o dañar todo aquello que está al servicio de las personas y todo lo que pertenece a otras familias o individuos.
• Colaborar con el aseo de la comunidad no arrojando desperdicios a la calle, jardines, parques o establecimientos. Es mejor llevar la basura a la casa si no encuentra un basurero que botarla en la calle, esto ¡se ve muy feo!
• Contribuir con el mantenimiento de la escuela o parques donde realizas actividades. Siempre es bueno dejar el lugar que has visitado mejor de como lo encontraste, esto significa que si ves basura, debes recogerla, o si hay algo dañado, buscar la forma de arreglarlo.

• Respetar el espacio de tus vecinos. Cuando estés jugando en la calle, y te canses de la bicicleta, colócala en un lugar donde no estorbe a las personas que caminan por la acera, o que obstaculice el paso de un carro a su garaje. También, el escuchar la música con un volumen adecuado, es respetar el espacio de otra persona.
• Conocer las normas de tu comunidad. Cada comunidad tiene un estilo de vivir, a donde vayas observa como son las cosas y actúa como la gente del lugar lo hace, así evitarás ser señalado.

Deberes y derechos de la sociedad doméstica, es decir, de la familia
141. La reunión de los hombres forma las sociedades, las que son de diferentes especies, según los vínculos que las constituyen. La primera, la más natural, la indispensable para la conservación del género humano, es la de familia. Su objeto nos ha de enseñar las relaciones morales que de ella dimanan.
142. La especie humana perecería, si los padres no cuidasen de sus hijos, alimentándolos, librándolos de la intemperie y preservándolos de tantas causas como les acarrearían la muerte. Esta obligación se refiere en primer lugar a la madre; por esto la naturaleza le da lo necesario para alimentar al recién nacido, y pone en su corazón un inagotable raudal de amor, de solicitud y de ternura.
143. La debilidad de la mujer, la imposibilidad de procurarse por sí sola la subsistencia para sí y para su familia, están reclamando el auxilio del padre sobre quien pesa también la obligación de conservar la vida de individuos a quienes la ha dado.
144. Los discursos de la razón están de más cuando se halla de por medio la intrínseca necesidad de las cosas y habla tan alto la naturaleza: estos deberes son tan claros, que no hay necesidad de esforzar los argumentos que prueban: escritos se hallan con caracteres indelebles en el corazón de los padres; el indecible amor que profesan a sus hijos, es una elocuente proclamación de la ley natural.
145. Claro es que la conservación del humano linaje no se refiere únicamente a la vida física, sino que abraza también la intelectual y moral: el Autor de la naturaleza ha querido que se perpetuase la especie humana, pero no como una raza de brutos, sino como criaturas racionales. La razón no se despliega sin la comunicación intelectual: y así es que, al encomendarse a los padres el cuidado de conservar y perfeccionar a los hijos en lo físico, se les ha encomendado también el desarrollo y perfección en el orden intelectual y moral. He aquí, pues, cómo la misma naturaleza nos está indicando que los padres tienen obligación de educar a sus hijos, formando su entendimiento y corazón cual conviene a las criaturas racionales.
146. Este cuidado debe extenderse a largo tiempo; más todavía que el relativo a lo físico, porque la experiencia enseña que el niño llega lentamente al conocimiento de las verdades de que necesita, y, sobre todo, sus inclinaciones sensibles se depravan con facilidad, y, ahogando la semilla de las ideas morales, no las dejan prevalecer en la conducta.
147. El común de los hombres sólo vive lo necesario para cuidar de la educación de sus hijos: muchos son los padres que mueren antes de que éstos alcancen la edad adulta, y casi todos descienden al sepulcro sin haber podido cuidar de los menores. Esta verdad se manifiesta en las tablas de la duración de la vida, y sin necesidad de cálculos nos lo está mostrando la experiencia común. Cuando los padres tienen de cincuenta a sesenta años, sus hijos mayores no pasan de veinte a treinta; y a éstos siguen otros que no son todavía capaces de proveer a su subsistencia, y menos aún de dirigirse bien entre los escollos del mundo. Este hecho es de la mayor importancia para manifestar la necesidad de que los vínculos del matrimonio sean durables por toda la vida, cuidando unidos, el marido y la mujer, de los hijos que la Providencia les ha encomendado. Sin esta permanencia en la unión, muchos hijos se verían abandonados antes de tiempo, y se perturbaría el orden de la familia y de la sociedad. El corto plazo de vida concedido al hombre le está indicando que, en vez de divagar a merced de sus pasiones, formando nuevos lazos, y dando simultáneo origen a distintas familias, se apresure a cuidar de la que tiene, porque se acerca a pasos rápidos el momento de bajar al sepulcro.
148. Ninguna sociedad, por pequeña que sea, puede conservarse ordenada, sin una autoridad que la rija; donde hay reunión, es preciso que haya una ley de unidad; de lo contrario, es inevitable el desorden. Las fuerzas individuales entregadas a sí solas, sin esta ley de unidad, o producen dispersión, o acarrean choque y anarquía. De esta regla no se exceptúa la sociedad doméstica; y, como la autoridad no puede residir en los hijos, ha de estar en los padres. Así, la autoridad paterna está fundada en la misma naturaleza, anteriormente a toda sociedad civil.
149. Los límites de esta autoridad se hallan fijados por el objeto de la misma; debe tener todo lo necesario para que la sociedad de la familia pueda alcanzar su fin, que es la crianza y educación de los hijos, de tal modo, que se perpetúe el linaje humano con el debido desarrollo y perfección de las facultades intelectuales y morales.
150. Antes de la sociedad con los hijos, hay la de marido y mujer; y entre éstos ha de haber autoridad, para que haya orden. La debilidad de la mujer, las necesidades de su sexo, sus inclinaciones naturales, el predominio que en ella tiene el sentimiento sobre la reflexión, la misma clase de medios que la naturaleza le ha dado para adquirir ascendiente, todo está indicando que no ha nacido para mandar al varón, a quien la naturaleza ha hecho reflexivo, de corazón ranos sensible, sin los medios y las artes de seducir, pero con el aire y la fuerza de mando. La autoridad de la familia se halla, pues, en el varón; la de la madre viene en su auxilio y la reemplaza cuando falta. El derecho de mandar es correlativo de la obligación de obediencia; así, pues, los deberes de la mujer con el marido y de los hijos con los padres están limitados Por el derecho de sus respectivos superiores (77, 78, 79) La mujer debe a su marido, y los hijos a los padres, sumisión y obediencia en todo lo concerniente al buen orden doméstico. Cuáles sean las aplicaciones de estos deberes, lo indican las circunstancias; y no puede establecerse una regla general que fije con toda exactitud la línea hasta donde llegan, y de la que no pasan. En la instabilidad de las cosas humanas es inevitable el que haya muchos casos que parezcan pedir la ampliación o la restricción de la autoridad doméstica; y el buen orden de las familias y de los estados ha exigido que los legisladores establecieran reglas para determinar algunas de las relaciones domésticas. De aquí es el que la autoridad conyugal y la potestad patria tengan diferente extensión en los varios tiempos y países, cuyas diferencias no pertenecen a este lugar, y son objeto de la jurisprudencia.
152. En la infancia de las sociedades, cuando las familias no estaban unidas con vínculos bastantes para constituir verdaderos estados políticos, la potestad patria debía ser naturalmente muy fuerte; siendo el único elemento de orden privado y público, debía tener todo lo necesario para llenar su objeto. Pero, a medida que la organización social fue progresando, la potestad patria, si bien entró como un elemento de orden, no fue el único; y así es que sus facultades se restringieron, pasando algunas de ellas al poder social. En este punto ha habido variedad en la legislación de los pueblos, viéndose sociedades bastante adelantadas, donde todavía se conservaba a la potestad patria el derecho de vida y muerte; pero en general se puede asegurar que la tendencia ha sido de restricción, encaminándose a dejarle únicamente lo indispensable para la crianza y educación de los hijos y el buen orden en la administración de los asuntos domésticos.
153. Los innumerables beneficios que los hijos deben a sus padres, producen la obligación de la gratitud; y, así como el padre cuida de la infancia y adolescencia del hijo, así el hijo debe cuidar de la vejez de su padre. La piedad filial es un deber sagrado; las ofensas a los padres son contra la naturaleza; y así es que el parricidio se ha mirado con tanto horror en todos los pueblos, castigándole unos con suplicios espantosos, y no señalándole otros ninguna pena, porque las leyes le consideraban imposible.
154. La naturaleza no comunica al amor filial la viveza, profundidad, ternura y constancia que distinguen al paterno y al materno; en lo cual se manifiesta la sabiduría del Criador, que ha dado un impulso más irresistible, a proporción de que se dirigía a un objeto más necesario. Los padres viven y el mundo se conserva, a pesar del cruel comportamiento de algunos hijos, y de la ingratitud e indiferencia de muchos; pero el mundo se acabaría pronto, si este olvido de los deberes fuese posible en los padres. Un anciano desvalido molesta a los hijos que le asisten, pero la negligencia de éstos sólo puede abreviarle un poco la vida; mas si el desvalimiento de los hijos molestase a los padres, y éstos se olvidasen de cuidar de ellos, y no fueran capaces de los mayores sacrificios, el niño perecería cuando apenas empezara a vivir.
155. A pesar de esta diferencia de sentimientos, la obligación moral de los hijos para con los padres es grave, gravísima: el amor, la obediencia, el respeto, la veneración, el auxilio en las necesidades, la tolerancia de sus molestias, el compasivo disimulo de sus faltas, la paciencia en las enfermedades y flaquezas de la vejez, son deberes prescriptos por la piedad filial; quien los olvida y quebranta, ofende a la naturaleza, y en ella a Dios, su autor.
La Familia


La familia es un grupo de personas que se respeta y ama. La familia puede estar formada por el papá, la mamá, los hermanos, abuelos y abuelas, tíos y tías, primos y primas y por supuesto por ti.
Escribe en las líneas siguientes los nombres de las personas que viven junto a ti, en tu casa:

A todo este conjunto de personas le llamamos FAMILIA.
Como podrás observar la familia en la mayoría de los casos es bastante numerosa y por consiguiente no toda la familia cabe dentro de una misma casa. En nuestro hogar solo está un grupo reducido de la familia. Las tías y los tíos viven con sus esposos, esposas e hijos en otra casa, formando así cada uno de ellos una nueva familia.
En el hogar no solo vivimos, sino principalmente convivimos, esto quiere decir que en lo posible tratamos siempre de mantener buenas relaciones entre cada uno de los miembros, nos amamos, respetamos, en fin procuramos el bien para todos. Pero para lograr la convivencia es necesario que cada uno de los miembros de la familia cumpla con sus deberes o responsabilidades.

En mi casa mis deberes son: Los deberes de mis padres son:


En la familia todos tienen que cumplir con una obligación específica, para que reine el orden y todo marche como es debido.
En la escuela con nuestros compañeros, con los maestros y con el resto del personal de la institución también formamos una gran familia. En toda escuela existe un director, un subdirector, la secretaria, los maestros, bedeles y alumnos. Cada una de estas personas al igual que en nuestros hogares tienen sus deberes.
• El director dirige y organiza al personal de la escuela.
• El subdirector ayuda en la planificación de las actividades, supervisa las diferentes áreas de la escuela y hace el papel del director cuando éste se encuentra ausente.
• Los maestros atienden y orientan a los alumnos y representantes.
• Las secretarias atienden la parte administrativa de la institución.
• Los bedeles se encargan de la limpieza del plantel.
• Los alumnos asisten a clase para aprender.
• Los representantes también tienen en la escuela un papel importante y es el de colaborar en todas las actividades como:
o Dar charla a los alumnos.
o Hacer suplencias cuando falta algún maestro.
o Donar materiales.
o Colaborar en el mantenimiento del local

Si todos los que formamos esta gran familia escolar cumplimos fielmente con nuestros deberes, en armonía y nos respetamos mutuamente, estamos cumpliendo con los requisitos mínimos de convivencia.
Mis principales deberes como alumno en la escuela son:
Así como tenemos deberes o responsabilidades, también tenemos derechos. Conocer nuestros derechos y respetar los de los demás nos va a ayudar a crecer mejor.
Derechos del Niño
1. Aprender todo aquello que desarrolle al máximo nuestra personalidad y nuestras capacidades intelectuales, físicas y sociales.
2. Expresarnos libremente, a ser escuchados y a que nuestra opinión sea tomada en cuenta.
3. Participar activamente en la vida cultural de nuestra comunidad, a través de la música, la pintura, el teatro, el cine o cualquier medio de expresión
4. Tener nuestra propia religión.

5. Que el estado garantice a nuestros padres la posibilidad de cumplir con sus deberes y derechos.
6. Que no se nos obligue a realizar trabajos peligrosos ni actividades que entorpezcan nuestra salud, educación o desarrollo.
7. Tener a quien recurrir en caso de que nos maltraten o nos hagan daño.
8. Que nadie haga con nuestros cuerpos cosas que no queremos.
9. La vida, el desarrollo, la participación y la protección Crecer sanos física, mental y espiritualmente.
10. Pedir y difundir la información necesaria que promueva nuestro bienestar y nuestro desarrollo como personas.
11. Tener una vida digna y plena, más aún si tenemos una discapacidad física o mental.
12. Tener un nombre y una nacionalidad.
13. Saber quienes son nuestros padres y a no ser separados de ellos.
14. Descansar, jugar y practicar deportes.


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